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Afrontando el Duelo y la Muerte en Sociedad: Una Reflexión Necesaria

En estos días que preceden al Día de Todos los Santos y al Día de los Difuntos, con los cementerios llenos y las floristerías en pleno apogeo, surge una pregunta fundamental: ¿Qué sentido tiene celebrar estas fechas en una sociedad que a menudo evita hablar de la muerte?

Esta semana «En Familia», sección en la que colabora el COF Diocesano de Valladolid, se entrevista a Rosa Elena Arribas, responsable de Duelo del Centro de Orientación Familiar de la Archidiócesis de Valladolid. Su perspectiva nos aporta luz sobre cómo afrontar la pérdida y el proceso de duelo.

La Importancia de Hablar de la Muerte y Celebrar la Vida

Según Rosa Elena Arribas, tiene mucho sentido hablar de la muerte, precisamente porque tendemos a evitarla. Reconocer que todos estamos llamados a morir es una de las pocas certezas de la vida. Darle la vuelta a esta realidad nos permite tomar conciencia de que tenemos vida y celebrarla.

Estas fechas son, por tanto, días para celebrar la vida de aquellos que ya no están, a través de rituales sociales y personales. Ya sea visitando cementerios, comprando flores, reuniéndose en familia, asistiendo a Eucaristías, rezando, o simplemente brindando y recordando a los seres queridos, lo esencial es agradecer lo que nos han dejado.

Entendiendo el Proceso de Duelo

El duelo es la respuesta natural a la pérdida de alguien o algo significativo. Esta pérdida no se limita a un familiar; puede ser una mascota, un trabajo, o incluso la separación de los padres. El dolor que produce es un dolor natural.

Atravesar un duelo significa adaptarse a esta nueva realidad, aprendiendo de la experiencia. No existe una única forma «correcta» de vivir el duelo, ya que cada persona lo experimenta de manera diferente y todas las formas son respetables y válidas.

⚠️ Señales de un Duelo «Atascado»

Aunque el duelo no tiene un tiempo fijo, es importante detectar cuándo puede estar complicándose y requerir ayuda profesional. Algunas señales de que el duelo está «atascado» incluyen:

  • Que la intensidad del dolor se mantenga muy alta durante un período prolongado.
  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, rumiación de pensamientos, ira o culpa que dominan el día a día.
  • Una dificultad marcada para retomar las actividades cotidianas o llevar a cabo proyectos.
  • Evitar hablar de la persona fallecida o vivir la pérdida en silencio, sintiendo que «algo se rompe por dentro» cada vez que se menciona.

Si esto sucede, es crucial encontrar a alguien que pueda acompañar en el proceso.

Los Niños y el Duelo: Incluir y Normalizar

Rosa Elena Arribas enfatiza que tanto los niños como los ancianos deben formar parte de la sociedad y vivir lo que les toca vivir. Los niños experimentan la pérdida y el duelo, y necesitan expresarlo a su manera.

Recomendaciones para los adultos:

  • Deben entender que hay un dolor, pero que todo va a estar bien.
  • Necesitan hacer preguntas y que los adultos les den respuestas o les acompañen a encontrarlas.
  • Es importante que los adultos muestren cómo manejan ese dolor y normalicen la situación.
  • Se debe evitar el tabú o el dramatismo, permitiendo que vean que detrás del dolor vuelve a estar la vida, con el aprendizaje añadido.

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