Seguro que te ha pasado alguna vez: te propones dejar de fumar, empezar el gimnasio o levantarte más temprano, pero a los pocos días la energía se desvanece y acabas diciendo: «Es que no tengo fuerza de voluntad».
Diego Velicia, psicólogo del COF de Valladolid, nos desmonta este concepto que muchas veces usamos como excusa para castigarnos. La realidad es que, aunque la Real Academia define la voluntad como la facultad de decidir y ordenar nuestra propia conducta, el término «fuerza de voluntad» como una energía mágica que aparece de la nada es, en realidad, un mito.
El secreto está en el «para qué»
Diego nos explica que lo que solemos llamar «falta de voluntad» es, muchas veces, una falta de motivos reales. Puso un ejemplo muy claro: una mujer que no logra dejar de fumar por mucho que lo intente, pero que en el momento en que se queda embarazada, lo deja de un día para otro. ¿Ha aparecido de repente una fuerza sobrehumana? No. Lo que ha aparecido es un sentido, un motivo profundo y una razón poderosa para el cambio.
A menudo nos movemos por los «debería»: «debería comer mejor», «debería ser más organizado». Pero cuando esos deberes vienen impuestos por lo que dicen los demás y no por un deseo propio, es muy fácil rendirse y culpar a nuestra «poca fuerza» para sentirnos menos responsables del fracaso.
Cómo pasar a la acción de forma real
Si quieres cambiar algo en tu día a día, Diego nos propone tres pasos fundamentales:
- Busca el motivo: No te preguntes solo qué quieres cambiar, sino por qué y para qué. ¿Qué será diferente en tu vida cuando lo consigas?
- Identifica el deseo: Diferencia si es algo que realmente quieres o simplemente algo que «toca» hacer.
- Acepta la imperfección: El camino al cambio no es una línea recta. Habrá tropiezos y recaídas, y entender que nuestra limitación es parte del proceso nos ayudará a no rendirnos a la primera de cambio.
En definitiva, no busques una fuerza invisible dentro de ti; busca razones que te muevan. Cuando el «para qué» está claro, el «cómo» se vuelve mucho más sencillo.
