¿Alguna vez has intentado con todas tus fuerzas dormirte rápido porque al día siguiente madrugas, solo para acabar más despierto que nunca? ¿O quizás has intentado borrar de tu mente un comentario hiriente y, cuanto más quieres olvidarlo, más presente lo tienes?
En nuestra última sección de «En Familia», Diego Velicia, psicólogo de nuestro COF, nos planteó una reflexión necesaria: a veces, nos exigimos tareas que son, sencillamente, imposibles. Y no porque nos falte voluntad, sino porque hay procesos que no «hacemos», sino que nos «suceden».
La trampa de la voluntad
Diego nos explica que debemos aprender a distinguir entre lo que está bajo nuestro control directo (como tocar un objeto o realizar una tarea) y lo que es involuntario. Dormir, olvidar o cambiar una emoción de forma instantánea no son acciones que podamos ejecutar a golpe de orden. De hecho, cuanto más nos esforzamos en «obligarnos» a sentirnos felices o a olvidar un agravio, más nos frustramos. El esfuerzo directo, en estos casos, solo consigue alimentar la ansiedad y mantener el problema en el centro de nuestra atención.
¿Cómo actuar si no tenemos el control directo?
La clave que nos deja Diego es el abordaje indirecto. Si no puedes obligarte a dormir, puedes cuidar el ambiente, dejar las pantallas y relajarte. Si no puedes olvidar un conflicto familiar, en lugar de luchar contra el pensamiento, puedes elegir poner tu atención plena en la tarea que estás realizando en ese momento o, incluso, buscar un rato específico del día para «recordar» y así liberar el resto de tu jornada.
En definitiva, se trata de dejar de luchar contra nosotros mismos. Aceptar que hay procesos que requieren su tiempo y que, a veces, la mejor forma de superar algo no es empujando, sino aprendiendo a estar presentes en lo que sí podemos construir hoy.
¿Te sientes bloqueado por pensamientos o emociones que no puedes controlar? Te invitamos a escuchar el audio completo de la entrevista y a descubrir cómo aliviar esa carga de «tareas imposibles».
