A menudo pensamos que la buena comunicación en la pareja consiste en sentarse a tener largas y profundas conversaciones sobre el futuro. Sin embargo, la salud de una relación se juega en algo mucho más pequeño y cotidiano: los intentos de conexión.
En una reciente intervención en el programa En Familia, Diego Velicia, psicólogo del COF de Valladolid, nos explica que estos intentos son la «unidad mínima de comunicación». Puede ser un gesto para dar un beso, una petición simple como «pásame la sal» o el gesto de mostrar un informe médico al otro. Es ese punto donde uno busca al otro y, automáticamente, espera algo a cambio.
¿Cómo respondemos a nuestra pareja?
Lo verdaderamente decisivo no es solo el intento en sí, sino la respuesta que damos. Diego Velicia identifica tres formas claras de reaccionar:
- Ignorar el intento: Es quizás la respuesta más dolorosa porque genera indiferencia. Cuando uno ignora el gesto del otro, el mensaje implícito es «no me importas», lo que provoca que los intentos de comunicación disminuyan y la distancia crezca.
- El rechazo: Ocurre cuando vemos el intento del otro como una molestia. Responder con un gesto de hastío o un «déjame en paz» hace que la otra persona se sienta una carga, lo que genera enfado y retraimiento.
- Responder positivamente: Es la clave para fortalecer el vínculo. No hace falta ser excesivamente formal; basta con estar presente, escuchar o atender la petición del otro. Esto «engrasa» la relación, facilitando que, cuando lleguen los temas importantes, la comunicación fluya con naturalidad.
El miedo a la vulnerabilidad
A veces, por miedo al rechazo, utilizamos vías indirectas. En lugar de pedir acompañamiento directamente porque tenemos miedo, soltamos un «mañana tengo médico» esperando que el otro lo descifre. Aunque esto nos protege de un «no» rotundo, también complica la comunicación.
Las parejas que funcionan bien no son perfectas, pero sí son aquellas donde predomina la respuesta positiva a estos pequeños gestos diarios. Cuidar lo pequeño es, en definitiva, la mejor forma de proteger lo grande.
