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Las tres formas desastrosas de corregir que debemos evitar – En Familia

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Desde el Centro de Orientación Familiar (COF) Diocesano de Valladolid, Diego Velicia nos ofrece una reflexión profunda sobre la importancia de la educación y, más concretamente, sobre la manera correcta de corregir las conductas de nuestros hijos. Corregir es necesario, pero la forma en que lo hacemos puede ser constructiva o, en el peor de los casos, desastrosa para el desarrollo emocional de los niños.

Existen tres prácticas habituales que debemos desterrar por completo de nuestra dinámica familiar:

1. La crítica sistemática

Este error consiste en poner el foco permanentemente en lo malo y en los fallos del niño, mientras damos por descontado o ignoramos los logros, avances y progresos positivos.

  • Efecto Negativo: Genera en el hijo una sensación de desvalorización, puede provocar distancia emocional e incluso rebeldía o agresividad.
  • La Alternativa Constructiva: El área de aceptación incondicional en la relación debe ser mucho mayor que el área de no aceptación. La crítica, aunque sea necesaria, debe ser una pequeña parte del total de lo que valoramos, creando un colchón de aprecio.

2. Ridiculizar o poner en evidencia

Esta práctica busca corregir al niño a través de comentarios burlones o despectivos, a menudo haciéndolo delante de otras personas o hermanos. Aunque la intención pueda ser provocar una reacción, el efecto es devastador.

  • Efecto Negativo: Transmite la sensación de desprecio o de que «no vale la pena». Las consecuencias pueden ir desde la agresividad y rebeldía hasta una tristeza crónica o depresión.
  • La Alternativa Constructiva: Para corregir, siempre hay que partir de la confianza en las cualidades y potencialidades del niño. La corrección debe hacerse a solas, mostrando siempre la conducta alternativa deseada y reforzando la convicción de que el niño será capaz de conseguirlo.

3. Culpabilizar a través del miedo

Consiste en usar la culpa como herramienta de corrección, ligando la conducta del hijo a consecuencias nefastas para los padres. Ejemplos son mensajes como: “Me va a dar un infarto por tu culpa” o “Mamá y yo nos vamos a separar si sigues portándote así”.

  • Efecto Negativo: El niño vive con una responsabilidad y una losa sobre sus espaldas que no le corresponde, lo que le impide crecer con libertad. Además de un sentimiento de culpa permanente, esto dificulta su capacidad para tomar decisiones libremente.
  • La Alternativa Constructiva: Es crucial entender que sentirse mal no es una manera efectiva de aprender o de corregir. El arrepentimiento puede ser momentáneo, pero no genera un cambio conductual duradero. El cambio se logra a través de la aceptación, la valoración y la confianza.

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